jueves, 26 de marzo de 2009

Niñas de ojos grandes


Francisca siempre fue una niña muy perceptiva, podía entender las preocupaciones de todos sin que nadie se las explicara. Había heredado los ojos grandes de su tatarabuela...

Esa noche soño con su padre y se despertó abatida.
Soño que su padre perdía su libertad por unas suerte de responsabilidad que el mundo le demandaba.
Siempre lo soñaba volando, a veces en briosos Balzanes (que son los caballos mágicos de lo héroes medievales) y otras en alfombras mágicas, ya sumergido en las mil y una noches que su imaginación le regalaba.
Aunque sin duda, lo que más le gustaba eran sus cuentos, cada noche papi emprendía una aventura misteriosa y se la relataba hasta que el sueño la vencía.
Pero esa noche fue diferente, papi trabajaba y no pudo contar la aventura esperada.
Y ella presintió, en su seño fruncido, la posibilidad de perder a su héroe aventurero.
Apenas salía el sol cuándo, con sus rulos enmarañados, se metió en su cama y le dijo: “Papi, quiero que me lleves contigo”.
No puedo niña, le contestó, tengo que ir a trabajar.
“Pero papi, si tu trabajas de caballero aventurero”
Y el sonrió.
“Yo sé que es peligroso, pero sé cuidarme, ¿por qué no puedo ir contigo?. ¿Quiero saber donde vas hoy que no puedo acompañarte?, ni siquiera tengo miedo a Grendel, el Ogro malvado del país de los skyldingos”.
Así, de repente todo cambió. Las nubes se disiparon, el sol apareció radiante y su padre le dijo: “Es cierto niña, porque no vas a venir conmigo, si sólo tengo que encontrar la piedra mágica de Itchcabal, y seguro que tú la encontrarás más rápido. Vamos, dile a tu madre que te vienes conmigo”. Mientras se preparaban, comenzó a contarle cómo eran los lugares mágicos hacia los que partían y cuáles los misterios ocultos que debían descubrir. Y así riendo, partieron, besando a su madre que los miraba alejarse sonriendo y gozando de la primer aventura que compartían, la primera de millones.
Ya sentados en el avión, mirando las nubes desde arriba, Francisca le preguntó: “¿Papi, cómo te las arreglabas sin mí?”. Su padre la miró con ternura y le contestó: “No sé, ya no lo recuerdo, Panchita”.

5 comentarios:

moñas y oliverio dijo...

que lindo! O.

Anónimo dijo...

Aaaaah! me vas a hacer llorar tontorrona! Es verdad, es solo la primer aventura y lo loco es que despues de tantas verlos juntitos y de la mano explorando el mundo te siga generando el mismo amor incondicional y el mismo orgullo de sintirte tan afortunada...a que si!?
La tia Coni

Anónimo dijo...

Los amo, los extragno, espero que todo sea siempre tan en la punta de la sensibilidad.
Las fotos de Francisca son permanentemente pantalla de la compu.
Adore la vaquita, esa chica ya es una estrella superdotada.
Disculpen la pesima conexion, de aqui a poco tendremos banda ancha.
De todos modos adoro la comunicacion convencional telefonica por ser una tecnologia mas de mi generacion.
Si me dan un telefono llamo para el cumple de Maria.
Hernan.

Anónimo dijo...

Los amo, los extragno, espero que todo sea siempre tan en la punta de la sensibilidad.
Las fotos de Francisca son permanentemente pantalla de la compu.
Adore la vaquita, esa chica ya es una estrella superdotada.
Disculpen la pesima conexion, de aqui a poco tendremos banda ancha.
De todos modos adoro la comunicacion convencional telefonica por ser una tecnologia mas de mi generacion.
Si me dan un telefono llamo para el cumple de Maria.
Hernan.

Anónimo dijo...

Me encanta leerte amiga y la fomra en que estan viviendo todo esto en flia... Los quieor y etsrano muchooo
Guada.